divendres, 7 d’octubre del 2022

¿QUÉ ME HA MOTIVADO PARA SER PROFESORA?

 Es una gran pregunta que todavía me hago en ciertas ocasiones. Sinceramente, confesaré que la docencia nunca ha sido algo que me encantara, ya que considero que conlleva una gran responsabilidad y dedicación por parte del docente. Simplemente era la rama principal, se nos hablaba de ello constantemente durante el grado y, en algunas asignaturas, tuvimos que crear unidades didácticas. Tampoco era una actividad que me desagradara, hasta el momento había impartido clases de inglés particulares a adultos y no había sido una mala experiencia. Sin embargo, el hecho de hacer las prácticas y que, posteriormente, me contrataran en la academia marcó un antes y un después. Al principio fue duro, ya que bajo mi responsabilidad se encontraban grupos de estudiantes desde el primer ciclo de primaria hasta bachillerato. Era mucha responsabilidad y muchas cosas que debía tener presentes de forma constante. Sin embargo, el día en que una alumna me dijo: “Teacher, gracias por enseñarme y ayudarme”, ese día algo cambió. Sentí una satisfacción inmensa porque la niña me estaba agradeciendo el simple hecho de que yo hiciera mi trabajo. Aunque la tarea del profesor es muy exigente, también es muy gratificante ver que los alumnos van aprendiendo y haciendo frente a todo aquello que, inicialmente, les parecía complejo. Así que, simplemente, agradezco que aquella niña me diera el empujoncito final que necesitaba para querer dedicarme a esta gran profesión.

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