divendres, 7 d’octubre del 2022

Mi motivación como profesora

Mi etapa en el instituto fue bastante positiva. Siempre he sido muy buena estudiante y no importaba si el profesor fuera bueno o malo o si la asignatura me interesase o no que yo siempre encontraba la forma de sacar buenas notas. Sin embargo, solo algunos profesores consiguieron transmitirme la pasión por su asignatura y comprender realmente lo que estudiaba. Una de las que más me marcó fue mi profesora de inglés, Mari Cruz. No solo por la paciencia y pasión que nos trasmitía si no por lo que nos unió a toda la clase. Empezamos el curso siendo unos desconocidos y acabamos siendo una gran familia gracias a sus clases. El buen rollo que transmitía y la empatía hacia nosotros influyó sin duda en mi amor por el inglés, pero en ningún momento me planteé seguir sus pasos como docente.

Mi pasión por las lenguas me hizo estudiar la carrera de Traducción e Interpretación. Mis planes de futuro eran otros muy diferentes a los que son ahora: yo me visualizaba como traductora en alguna organización internacional importante, como intérprete de conferencias, traduciendo bestsellers... pero desde luego no como profesora de idiomas.

¿Qué cómo he acabado aquí? Pues de la forma más inesperada.

En el 2019 estudié un año en Brighton, Reino Unido. Fue un año muy revelador en muchos sentidos. Estaba intentado probar cosas nuevas y con el objetivo de conocer a gente me apunté como voluntaria a un programa de estudiantes que consistía en dar clases de conversación de diferentes idiomas, en mi caso de español, a estudiantes de la universidad. Fue una experiencia super positiva y mi primer contacto con la docencia de idiomas. Me sentía muy satisfecha cuando alguno de mis alumnos aprendía algo nuevo y veía sus pequeños progresos. Me preparaba mucho las clases porque quería poder responderles todas las preguntas y serles útil. Me encantó esa experiencia y creo que fue el principio de todo.

Cuando llegué a España, algo había cambiado en mí y me replanteé todo. Puede que eso de ser profe no estuviera tan mal, de hecho, me llenaba mucho más que traducir cualquier texto. Empecé a trabajar en academias, centros de idiomas, clases particulares... con todo tipo de personas y edades y desde ese momento no he parado de trabajar y seguir formándome como docente.

Ahora que tengo experiencia como docente, soy más consciente que nunca de las dificultades que conlleva y de las carencias que tengo como profesora. Creo que este máster, además de ayudarme a entender mucho mejor esta profesión, es un paso más para estar más cerca de poder trabajar en lo que, hasta ahora, más me llena profesionalmente.

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