Mi motivación para ser profesora
Son muchos los diferentes motivos que llevan al alumnado de este tipo de máster a querer convertirse en profesores. En muchos casos, la pasión que sentimos por nuestro campo de estudio nos hace querer compartirla con futuras generaciones. En otros casos, es la calidad de vida de la que, a simple vista, disfrutan los profesores lo que nos motiva a seguir este camino. Sin embargo, si hay algo en lo que creo que todos estamos de acuerdo, es en que enseñar y transmitir las ganas de aprender no es tarea fácil y menos si el público de nuestra actuación son adolescentes.
Si bien es cierto que la adolescencia es una etapa con muchos altibajos, prejuicios e inseguridades, las sensaciones positivas también se magnifican. Cuando recuerdo mi etapa como alumna en el instituto lo hago con nostalgia y con la certeza de que, si pudiera, volvería a revivir esos años. Y sin duda, los profesores que me acompañaron en aquellos años tienen parte de responsabilidad en ello.
Siempre fui una alumna bastante aplicada, pero, como todos, todavía lo era más en aquellas asignaturas que me gustaban o, mejor dicho, en aquellas asignaturas cuyo profesor lograba que mi interés se despertase. Gracias a José Vicente por hacer que en tercero me gustaran las matemáticas. Gracias a Cristina por enseñarme a tener pensamiento crítico y por mostrarme lo que era el feminismo en filosofía. Gracias a Juanjo por mostrarme que las clases de geografía pueden ser realmente divertidas. Gracias a Benito por logar que en segundo pudiera tocar una canción entera con la flauta sin morirme de vergüenza.
Por lo tanto, ¿cuál es mi motivación? Mi motivación es conseguir dejar algo positivo a mis alumnos. Lograr que vuelvan a recuperar la ilusión por aprender inglés o que no sientan vergüenza por cometer errores, ya que siempre podremos aprender de ellos. Dejar huella en algún alumno de vez en cuando, y que me salude con alegría después de un tiempo sin verle. Conseguir que algún día me miren con la admiración que yo miro a día de hoy a algunos de mis profesores.
Será un camino complicado
y con muchos días frustrantes, sin embargo, si consigo que mis alumnos me
consideren una buena profesora, creo que habrá valido la pena.

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