Querido Don Julián,
Hace ya cinco años que no sé nada de ti. Espero que vaya todo bien y que sigas enseñando con la misma pasión con la que lo hacías cuando yo era tu alumno.
Nunca te lo he dicho, o si te lo he dicho no ha sido lo suficiente, GRACIAS. Gracias por absolutamente todo. Gracias por enseñarme tantas cosas de física y de química, pero muchas más gracias por enseñarme a ser persona y por escucharme. Recuerdo con mucho cariño el primer día que me diste clase, y lo recuerdo porque pensé: madre mía este tío es un chapas, me voy a dormir en sus clases, como sea todos los días así…
El segundo día ya vi algo diferente, vi pasión en tus ojos. Y no era porque los otro profes no la tuvieran, porque he tenido la suerte de tener muy buenos profesores. Era una pasión por enseñar de forma distinta, a ti lo que había en el libro se te quedaba corto, tu necesitabas ir más allá.
Llegó bachiller y ya hablaba contigo como si fueras mi amigo. Volvía del fin de semana y te contaba como había sido la fiesta y lo que había hecho y te preguntaba por tu perra, Tana, y me contabas que habías hecho con ella el finde o si te habías ido de ruta con la moto. Sinceramente, esa buena relación la tenías con más alumnos, porque eras y eres un gran profesor en tu materia, pero en enseñar cosas de la vida lo eres aún más. Siempre tenías una buena historia o anécdota que nos podía ayudar.
Me acuerdo mucho de segundo de bachiller, ¡que gran año! La gente muy nerviosa por selectividad y tu en casi todas las clases de física, sacabas tus ‘juguetes’ y nos explicabas las ondas, las cualidades de la luz con el láser, el campo magnético con el imán y con la bobina de cobre (este era tu ‘juguetito’ favorito seguro, porque lo sacabas hasta cuando estábamos con la parte de nuclear).
Hace ya cinco años que no sé de ti, he pensado muchas veces en preguntarte que tal todo y si quedamos a tomarnos un café o algo por el estilo, pero nunca lo he hecho. El por qué, no lo sé. Prefiero decirles a los alumnos que tienes ahora que te den recuerdos de mi parte. Espero que tú también se los des a los otros profes como Alejandro, Cristina, Humberto, Pablo…
Pd: se me olvidaba decirte que he empezado el Máster de profesorado, ¿sabes por qué? Porque espero algún día devolver a otros alumnos todas las cosas buenas que me has dado, y porque espero ser capaz de escucharlos como tu hacías conmigo y con tantos otros.
Espero que Tana y tú estéis muy bien.
Saludos.

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