Hola
Cómo estas? Sé que te acuerdas de mí. He pensado en ti durante muchos años y, aunque no te lo creas, generalmente para bien.
Esta carta igual te pilla de sorpresa en algún momento creativo de los tuyos, o tal vez te pillo medio borracho sentado en el sofá llorando porque tu vida es una mierda.
Voy a ser profesor, no por ti, pero gracias a personas como tú. Como dijo Edmund Burke, lo único que se necesita para que el mal triunfe es que los buenos hombres no hagan nada. No es que yo sea un hombre bueno, pero tengo ganas de hacer las cosas bien, que ya es mucho más de lo que tienen algunos de tus compañeros.
Lo cierto es que aprendí mucho de ti. No sabías dar clase, parecía que te importaran los alumnos un pimiento y llegabas a clase, algunas veces, con un olor a whisky que los de la primera fila acababan la clase medio borrachos. Sin embargo, tenías algo. A veces sabías despertar el interés, hacer surgir la chispa dentro de tus alumnos. Los tratabas mal como acicate, tratabas de que sus varías cabezas y sus estúpidos cerebros lavados por la televisión escupieran algo creativo, novedoso, colorido, aunque fuera una tontería. Nos enseñaste a salirnos del tiesto, a mirarnos a los ojos sin reírnos somo si fuéramos imbéciles, y eso en un adolescente no es tarea baladí. Pero nos dejaste tirados, y eso es algo que nunca te perdonaré.
Seré profesor de instituto, posiblemente de tecnología, y aplicaré tu forma de pensar, tu manera de mirar y tu perspectiva educativa que tanto me gustaron, pero el resto lo descartaré como se deshojan las margaritas porque no todos los adolescentes son como yo era a tu edad, y saben ver a través del halo de alcohol que desprende su profesor a ese genio incomprendido que consigue dar clase en un instituto público gracias a este magnífico sistema ciego, equitativo y homogéneo, tan malo para muchas cosas pero que evita en gran medida el nepotismo, el amiguismo y el tráfico de influencias.
Me limitaré a asomarme a las cabezas medio varías de los pollos adictos al tiktok, ultrasensibles en su egocentrismo y sin ganas de trabajar, encendiendo pequeñas chispas, fuegos aquí y allá, para ver si alguno prende en el lugar menos esperado y logramos mejorar la insulsa vida de algún ser humano. En cualquier caso, saldrán con unos conocimientos técnicos que en poco tiempo quedarán obsoletos pero que les permitrián aprobar los exámenes necesarios. Te lo aseguro.
Cómo me gustaría ver las notas de tus evaluaciones ahora que el sistema es tan coercitivo con la libertad de cátedra y de evaluación. Creo que las notas que escribes sobre tus alumnos son lo más interesante que sucede en tu instituto, dondequiera que estés. Sólo espero estar a la altura de ellas.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada