dimecres, 5 d’octubre del 2022

A mi orientadora favorita

 

Estimada MJ,

Me dirijo a ti, debido a que me gustaría expresarte mi gratitud y mi motivación alcanzada para dar el paso y comenzar a ser “Profesor” como yo lo llamaba anteriormente. Soy una persona que se va moviendo por impulsos y tú lo sabes. Estos impulsos siempre han ido motivados por cualquier motivo, los cuales principalmente siempre han ido por tema de, me gusta y lo hago, no me gusta no lo hago. Por ello siempre has empezado a machacarme y decirme que me centre y madure. A lo que yo te respondía con una frase de si, en un futuro madurare.

A lo largo de nuestra vida juntos me empezaste e introducir vocabulario de la jerga de los “Docentes” como tú los llamabas, que a partir de tus cabreos se comenzaron a llamar así para los dos. Comenzaste a decirme y contarme lo duro que era para ti preparar las oposiciones, lo duro que era no aprobar y tener que repetir los temas, ayudarte a preparar el currículum con las unidades didácticas para poder presentarlas, etc.…

Yo, siempre decía que no sería tan difícil que te ayudaría pero que no pensaba que fuera tan difícil. Ahora que acabo de empezar el master de Profesorado me doy cuenta de todas las cosas que hay que tener en cuenta ya que, al haber recibido muchas clases a lo largo de mi vida siempre he pensado que era fácil plantear una clase. Pero ahora me empiezo a dar cuenta de que no. Porque en realidad, principalmente lo que hemos recibido desde pequeños es una clase tradicional. Aquellas clases arduas y que no tenían ningún interés demostrado por el alumno, me incluyo en ese 0 interés aportado al profesor. Son clases aburridas y que no conducen a ningún camino, simplemente leer y mecanizar problemas. Ahora estamos aprendiendo que no hay que mecanizar los problemas, sino aprender desde donde sale problema y analizarlo.

En segundo lugar, cabe mencionar que ahora que estas en un colegio sigues haciéndome hincapié en lo difícil que es tratar a los niños. Pero sobre todo es más difícil lidiar con los padres, ya que todos los padres no son iguales, sus hijos no son iguales, y al fin y al cabo no todos los padres han tenido la oportunidad de estudiar o recibir una educación correcta, hago hincapié en que no es culpa de los padres este tema. Entonces ellos intentan educar a sus hijos de la mejor forma que saben y que pueden.

He aprendido mucho más de nuestras discusiones cuando tú me corregías las palabras y yo no me dejaba corregir y tú te cabreabas y al final surgía una pelea o uno de los cedíamos. Es muy curioso que algo que siempre he criticado ahora me parezca hasta normal y una forma de vida para mí. Nunca jamás, repito, nunca jamás pensé que yo, podría comenzar el master de docencia. Sobre todo, gracias por compartir tus mejores y peores momentos conmigo, contarme tus problemas del cole, intentar que yo te contara los míos de mi trabajo pero que nunca has conseguido que te cuente. Siempre me has apoyado y me has dado confianza cuando me veías llegar llorando de exámenes que me sabia el temario al 100% y suspendía, ahora entiendo por qué. Siempre nos han enseñado a mecanizar y no a comprender.

Con todo esto quiero decirte otra vez gracias y espero que tu pasión por el cole y los niños, que a veces no es tan satisfactoria como me pensaba, es inquebrantable y sigas transmitiéndomela para poder crecer siempre como Docente, Pd. Ahora sí que lo comprendo, gracias por mantener ese ánimo por lo alto cuando más lo necesitaba. Y sobre todo gracias por enseñarme cosas que nunca habría comprendido con mi profesión actual, gracias por hacerme mejor y por intentar moldear mi futuro, aunque sea un hueso duro de roer.

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