Para María José:
Segundo de bachillerato, el año más “decisivo” de nuestra etapa en el instituto. Debíamos esforzarnos hasta lo imposible. Tú lo hiciste diferente. Aunque eras la profesora de Historia, me enseñaste muchísimas cosas. La más importante, a creer en mí misma.
Ya me habías dado clase en años anteriores, pero ese año fue diferente. Me acuerdo de que empecé con mucho miedo el curso, y ello se vio reflejado en mis notas. Te preocupaste. Hablaste conmigo y me diste una serie de consejos que me ayudaron mucho. Tú no veías solo una nota, un trabajo, una entrega. Veías a una persona. Una persona que llevaba consigo problemas y dificultades debido a la presión que yo misma me ponía por ser “EL CURSO”.
Personalmente, creo que el curso de segundo de bachillerato está mal planteado por muchas razones. La primera, que solo debes memorizar para un examen infernal a final de curso que va a determinar qué estudiaras y qué trabajaras en el futuro. La segunda, es un periodo de tiempo muy corto para asimilar tanto contenido. Y podría seguir así un buen rato.
Vengo a decir esto porque recuerdo que nos metieron uno de prácticas a finales de curso, estábamos horrorizados con el pobre muchacho porque el poco tiempo que necesitábamos lo estábamos malgastando con alguien que no tenía experiencia en el tema “control de tiempo y contenidos necesarios para la PAU”. Te diste cuenta de que nos estábamos agobiando. Sacrificaste tu tiempo libre para darnos apuntes de lo que sí que nos servía y así, mitigar el efecto del profe de prácticas.
Ese gesto dice mucho de una persona. Tu único propósito era ayudarnos y, de hecho, lo conseguiste con éxito. Nunca olvidaré tus clases, tus “cotilleos de historia” para que la asignatura nos resultara más atractiva y menos pesada. Gracias a tu dedicación y esfuerzo me di cuenta de que yo quería ser como tú cuando fuera mayor. Ser capaz de ayudar, darlo todo sin pedir nada a cambio.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada