dimecres, 5 d’octubre del 2022

Carta a mi profesor

 Querido profesor,

Han pasado muchos años desde la última clase que nos impartiste, pero lo cierto es que las recuerdo todas como si hubieran sido ayer.

Física no es precisamente una asignatura fácil ni divertida de dar, pero hay formas y formas de explicar.

Con tus historias del día a día, con los ejemplos que dabas en clase, y con tu cachondeo, hacías que la gente siempre fuera con ganas a tus clases

Querías que entendiéramos el contenido a la perfección, y no que vomitáramos lo “aprendido” en el examen para olvidarlo a los dos días. Por eso nos decías los ejercicios que iban a caer en el examen, para que los abordáramos desde todos los puntos de vista posibles, para que los entendiéramos, porque a pesar de preparar todo lo posible tus exámenes, siempre nos salías con algún pequeño detalle que nos hacia plantearnos de nuevo el ejercicio entero.

Nos quejábamos y nos vacilabas, pero al final casi siempre terminábamos sacando los ejercicios. Y creo que esa es la gracia de todo esto, por qué, ¿para que sirve un profesor si no es para hacerte pensar y para pasártelo bien en clase?

Un abrazo de un exalumno tuyo y futuro profesor,

Juanjo

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