dimecres, 5 d’octubre del 2022

Carta a mi profesor

 Muchos profesores han pasado por nuestras vidas desde que empezamos en esto de la docencia (recibida)

Como acordarse de todos, como elegir a uno.

Quizás siempre es más fácil eso de criticar y recordar lo malo; a veces es complicado valorar y reconocer aquellos que nos formaron como personas, además de los conocimientos propios de sus asignaturas.

En mi caso no puedo valorar a un solo profesor, porque siempre he tenido un sentimiento de agradecimiento a dos de ellos. Un recuerdo muy agradable y honesto a pesar de los años.

Ambos por igual, a pesar de ser radicalmente opuestos. 

Uno hombre, la otra mujer. Una de Sevilla, el otro de Cataluña. Uno mayor, la otra joven. El bajito, ella enorme, ella seria, él un relajado de la vida. Una matemática, el otro bellas Artes….

Empezaría dando las gracias a mi Sra. Matilde, la profesora de matemáticas que hizo que me ilusionara por esa asignatura. 

Como he dicho, sevillana. Muy sevillana, pero una apariencia de muy pocas risas. 

Infundía sentimientos encontrados entre el pequeño publico de primero de BUP. Miedo y respeto. 

En mi caso además de ello, gratitud, y orgullo.

Quizás su casi metro ochenta de estatura, quizás esa enorme mano que movía de lado a lado cada vez que nos preguntaba o explicaba, espetando siempre un “¿estamos de acuerdo no?”. Siembre con esa melena negra como el tizón, impolutamente recogida con coleta. Hasta eso era serio y medido en ella.

Yo venia de un cambio de colegio, con un sistema bastante diferente al que iniciaba ese año. El nivel de su asignatura era bastante más elevado al que venía recibiendo.

Matilde, te agradezco la paciencia infinita, tu saber estar, el respeto que te ganabas a pesar de parecer no querer agradar, sabiendo tú que eso no era algo que buscaras, la integración que conseguías en aquellos que quizás nos costaba un poco más, y hasta esa sonrisa que tan solo una vez se te escapó.

Creo que por ti confirmé que mi carrera iba a ser técnica, a pesar de tener 15 años. Creo que la seriedad que nos transmitías en tus clases, nos hacia estar alerta, a pesar como digo, de lo difícil que es eso con la tontería de los 15 años.

 

El segundo agradecimiento va dirigido a mi gran profe de dibujo técnico de COU. Miguel, “el blanquito”; Blanquito por ese pelo absolutamente blanco, pulcro, desordenado y rizado.

Que clases mas divertidas; deseaba que llegaran los viernes para dar clase contigo. El “number one” me llamabas.

Ciertamente era mi asignatura preferida. Lo fue de todas aquellas cuantas había cursado a lo largo de vida escolar. Todo era un espectáculo para mí. Cierto es que, desde pequeño, siempre me apasionó el arte y sobre todo el dibujo, pero contigo creí que ese arte podía llevarse hasta lo mas alto. Podía dedicarme a ello.

Eran tan buenas tus clases, las dabas de una manera tan relajada y con un ambiente tan familiar y tan divertido todo, que hasta me replanteé mi futuro inmediato, pudiendo haber dejado atrás la idea que llevaba desde bien pequeño con la arquitectura, para estudiar Bellas Artes. 

Esa geometría descriptiva que me descubriste y que amé por encima del resto, me sirvió para sacar matricula en tu año y en selectividad. Después en primero de carrera ese dibujo técnico, fue un paseo para mí, con ese espíritu que nos inculcaste.

 

Gracias a los dos por esos momentos, por estos recuerdos. 

Dos estilos y personalidades antagónicas, dos personas tan próximas a mis recuerdos.

Ya hace 30 años uno y 27 el otro. Como tanta gente que va y viene o mas bien que viene y se va en vuestro caso, pero que siempre quedará. Sería maravilloso rencontrarse.

Un abrazo fuerte a los dos.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada