divendres, 7 d’octubre del 2022

¿Qué es lo me trajo hasta aquí?

 Si hace 10 años me hubieran contado dónde estaría hoy mismo no me lo habría creído.

Cuando empecé la Educación Secundaria sentía una tremenda presión porque no tenía ni

idea a lo que me quería dedicar. Me daba la sensación que todos mis compañeros lo tenían

claro y yo era la única que no tenía un sueño. Los profesores de Primaria ya habían notado

en mi un don para los idiomas pero yo, a mis 11 años, no sabía qué hacer con aquel don.

Entonces conocí a Mª Carmen, mi nueva profesora de inglés.

Después de la primera clase con ella, algo se despertó en mí: “quiero ser como ella”,

me dije a mí misma. Un día me pidió que me quedara unos minutos tras el final de la clase y

me planteó lo siguiente: «¿Has pensado alguna vez que se te da muy bien el inglés? Eso

hay que explotarlo. Busca información sobre las carreras universitarias de Filologia Inglesa

o Traducción e Interpretación, creo que te podrían interesar. Sé que es pronto todavía, pero

está bien que empecéis a curiosear. Échales un vistazo y me cuentas». Era la primera vez

que escuchaba eso de traducir e interpretar, me generó tanta curiosidad que en la siguiente

clase de inglés fui preparadísima con una hoja y más preguntas. Me explicó que ella había

estudiado traducción y que al principio no contemplaba convertirse en profesora, pero que

ahora no lo cambiaría por nada del mundo: «No sabes cómo hace sentir que venga un

exalumno tuyo 10 años después de pasar por la Secundaria y te dé las gracias por creer en

él. Es algo que no se puede explicar con palabras». En ese momento seguía pensando que

no quería verme abocada al profesorado, que quería probar otras salidas profesionales.

Hoy, 7 de octubre de 2022, precisamente unos 10 años después de aquella

conversación, estoy más convencida de aquello que descartaba tan rápidamente. Terminé

la carrera en 2020 con muchísimas dudas que todavía conservo: me gusta mucho traducir,

me encanta interpretar, pero no sé si lo veo en mi futuro profesional. El curso pasado estuve

en Austria como auxiliar de conversación y la situación tan dura que vivimos con la

pandemia provocó que me tuviera que enfrentar a clases de 20 alumnos con niveles

cercanos al A1 de español yo sola. Se tuvo que dividir los grupos en dos: un grupo

trabajaba con la profesora y otro conmigo; eso sí, preparaba cada una de mis sesiones con

su profesora con antelación, aunque me daba mucha libertad para proponer actividades.

Esta experiencia ha resultado ser, hasta el día de hoy, la mejor experiencia de mi vida. A

pesar de las circunstancias, aprendí muchísimo sobre didáctica y me llevé recuerdos

preciosos de mis alumnos y tutoras. Ellas se encargaron de animarme encarecidamente a

hacer el máster porque vieron en mí ese potencial que ya vió Mª Carmen en su día. Así que

me decidí, y aquí me encuentro.

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